domingo, 26 de mayo de 2013

La era de la digitalización en la Seguridad Social

Cada vez es más frecuente hablar de los nuevos modelos de negocio digitales que se están instaurando con éxito en la empresa privada, (tal es el caso de Zara-online que ha logrado igualar sus ventas en tiendas con sus ventas e-commerce)
El sector privado ha encontrado en estos nuevos modelos de negocio una nueva fuente de beneficios. Sin embargo, esta digitalización no se ciñe solo a este sector sino que también  tiene hueco en otros ámbitos como son las Administraciones Públicas, en concreto, la Seguridad Social.
En esta publicación nos vamos a centrar en presentar el denominado “Sistema RED”, (remisión electrónica de datos), creado por la Tesorería General de la Seguridad Social y cuyo objetivo es permitir el intercambio de información y documentos entre las empresas y profesionales y la Administración de la Seguridad Social a través de INTERNET. 




En concreto este sistema se ha creado  para atender los temas relacionados con la cotización de las empresas, la afiliación de trabajadores y la tramitación de las altas y bajas médicas de los trabajadores. Lo que permite este sistema es gestionar todas estas actividades de forma más sencilla. Por ejemplo se puede  obtener los recibos de liquidación de cotizaciones de forma automática. 





El objetivo de este sistema es mejorar la relación empresario y Administración de la Seguridad Social así como mejorar la calidad de la información. Este modelo permite a los empresarios presentar toda la documentación necesaria de forma rápida y sin limitación de horarios.
Por lo que ¿se puede decir que el “sistema Red da un valor añadido a nuestra Administración? La respuesta parecer ser un sí, y para entenderlo mejor explicamos algunas de las ventajas que tiene el usuario:
  1.    En primer lugar se ahorra acudir a las Administraciones para rellenar toda la documentación necesaria.
  2.   Posibilidad de acceso a la documentación de forma rápida
  3.  Y en último lugar, y a mi parecer la más importante aporta seguridad y privacidad en la gestión de nuestros datos.
Pero como cualquier innovación tiene también sus desventajas, como pueden ser la falta de conocimientos informáticos por parte de algunos empresarios que hagan que les resulte más sencillo acudir a una admnistración que tener que aprender a usar la nueva aplicación, o posibles dificultades de conexión a internet que dificulten la actuación.

No obstante como cualquier cambio requiere un proceso de integración y de adaptación por parte de los usuarios, que si se gestiona de forma correcta puede dar un gran valor añadido en la gestión de documentación por parte de la Administración.
Finalmente y para concluir me gustaría destacar que en las Administraciones públicas están cada vez más presentes los modelos de negocio digitales pudiéndose mencionar además del descrito, el autocálculo de la pensión de jubilación  (permite realizar una estimación de la cuantía de la pensión futura a recibir) o la firma electrónica. Por lo que esto demuestra que no solo las empresas están creando valor añadido para los usuarios sino que la administración también apuesta por ello, generando así  no solo un valor añadido a nivel local sino en nuestra sociedad.


- Fuentes utilizadas:





jueves, 23 de mayo de 2013

¿Vivimos en las nubes? Evolución y retos del “cloud computing”

Hace poco me regalaron un iPad y me resultó curioso el hecho de que uno de los primeros aspectos que el sistema te pide configurar, casi antes que la fecha y hora, es si deseamos utilizar iCloud, esto es, la nube de Apple.
Casi sin darnos cuenta, una de las principales características tradicionales de los equipos informáticos (incluyo aquí tablets, smartphones y demás) como es la capacidad de su disco duro, ha ido perdiendo relevancia en favor de otras como la potencia del procesador o las dimensiones y peso del dispositivo. Esto se debe, fundamentalmente, a la irrupción del concepto de “nubes” o almacenes virtuales de información, al permitir que cualquiera pueda disponer de un disco duro virtual prácticamente infinito con el único requisito de disponer de conexión a Internet y, según el caso, pagar una cuota por el “alquiler del almacén”.
En la actualidad la oferta de aplicaciones que prestan servicios de almacenamiento online es enorme, desde las más populares como Dropbox, YouSendIt, Google Drive o iCloud, a otras más recientes que incluyen más funcionalidades como Evernote o Remember the Milk. Sin embargo, el concepto de las “nubes” es mucho más amplio: basta con pararse a pensar en las aplicaciones y webs que utilizamos a diario: los servidores de correo electrónico, YouTube o Facebook son buenos ejemplos de hasta qué punto el “cloud computing” está presente en nuestras vidas.
No obstante, la influencia de esta nueva tendencia en el modo en el que almacenamos y compartimos la información no se reduce únicamente al ámbito personal, sino que se extiende por igual al mundo empresarial: según una encuesta publicada en 2010 por Novell, el 77% de los responsables de IT en grandes compañías afirmaban que sus empresas hacían uso de algún tipo de “cloud computing”, incluyendo tanto “nubes privadas” (nubes creadas exclusivamente para uso interno de los empleados) como “nubes públicas” (nubes en las que puede participar cualquiera: Dropbox, YouSendIt, etc.); dado el actual ritmo de desarrollo tecnológico en el mundo empresarial no es difícil imaginar la evolución de este dato en 2013.
Es precisamente dentro del ámbito empresarial (aunque, obviamente, no de manera exclusiva) donde más recelos despierta el principal talón de Aquiles de esta tecnología. No es difícil pensar en nosotros mismos y las veces que nuestra información personal se mezcla con la profesional: desde mails de clientes que renviamos a nuestro correo personal hasta documentación corporativa de la que hacemos “backups” por seguridad. Imaginemos, por tanto que cada uno de nosotros maneja dos o tres “nubes” con cuentas de correo vinculadas entre sí y que almacena algún que otro documento “confidencial” en ellas: el riesgo parece claro y es aquí donde el cloud computing se enfrenta a su mayor problema: la seguridad de la información en un entorno totalmente interconectado y en constante evolución.
La tarea no es sencilla desde el momento en que nuevas “nubes” aparecen todos los días y desde que su uso se ha generalizado hasta el punto de que es raro el usuario que, aún sin saberlo, utiliza cotidianamente multitud de aplicaciones basadas en el “cloud computing”.
Las tecnologías de “nube” son el presente e, indudablemente, el futuro para un mundo en el que la capacidad de gestionar eficientemente grandes volúmenes de información se ha vuelto vital, sin embargo, la evolución de esta tecnología debe estar respaldada por un nivel de seguridad que garantice su confidencialidad para que su implantación sea total: nunca tanta información había estado al alcance de un solo click.



Os dejo un enlace que ejemplifica muy bien el problema de la seguridad en la “nube”

martes, 21 de mayo de 2013

Bloomberg Gate: un nuevo caso de inseguridad informática

Después de tantos y tantos casos de violaciones de seguridad informática y falta de protección de datos en las organizaciones estos días nos encontramos nuevamente con uno de rabiosa actualidad: el famoso caso del “Bloomberg Gate”.

Por si alguien aún no ha oído hablar de él, se trata de un caso de intromisión de la filial de Medios de Comunicación Bloomberg News en los terminales de operaciones de su empresa matriz, Bloomberg, a través de los cuales sus periodistas accedían a las bases de datos de los clientes de la Compañía (y no digo “presuntamente” porque el portavoz de Bloomberg, Matthew Winkler, así lo ha confirmado).
Bloomberg cuenta con más de 315.000 terminales, que permiten a sus clientes realizar análisis y operaciones financieras y recibir un flujo constante de información, un servicio ampliamente utilizado por empresas, bancos e instituciones en todo el mundo. Ejemplos de algunos de los clientes más importantes que se han visto afectados por estas intrusiones son: JP Morgan, Goldman Sachs, la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro o el Banco Central Europeo entre otros.

Con este acceso, los periodistas podrían haber tenido acceso a información a partir de la cual habrían publicado numerosas noticias de índole financiero, tales como el famoso caso del trader Bruno Iksil, más conocido como la “ballena londinense”, que hizo perder a JP Morgan en 2011 la friolera de 6.200 millones de dólares.

Desde mi punto de vista, la raíz o el origen de este gran problema con el que actualmente se enfrenta Bloomberg ha sido proporcionar a la filial, y por ende a sus empleados periodistas, acceso a los datos de gestión de relaciones con clientes. Para la Compañía, este percance seguro va a suponer un daño reputacional muy importante y posiblemente alguna que otra demanda procedente de empresas multinacionales.
A la vista de este caso observamos la trascendental importancia que tiene implementar correctamente en las organizaciones los sistemas de CRM, instrumentando el acceso a la información de clientes que cada miembro de la organización debe tener en función de su cargo, y siempre a través de Manuales de Políticas, Procedimientos, Instrucciones  y Boletines de Seguridad de la Información supervisados por Comités creados ad hoc, al objeto de establecer toda una serie de medidas, tanto preventivas como reactivas, para resguardar y proteger la información, buscando mantener en todo momento:
  • La disponibilidad del sistema: el elemento clave (y que creo que es lo que ha fallado en la multinacional) es que la información ha de encontrarse a disposición de quienes deben acceder a ella para cumplir sus tareas, ya sean personas, procesos o aplicaciones.
  • Confidencialidad de la información: que la información sea accesible sólo a los autorizados a acceder a dicha información.
  • Integridad de las aplicaciones y la información: que éstas se hallen libres de modificaciones no autorizadas.
Es evidente que la seguridad total no existe y no va a existir nunca, pero si las organizaciones y las personas que las integramos nos preocupamos por mejorar continuamente, conociendo y respetando las Políticas de Seguridad vigentes en cada momento, juntos podremos reducir los riesgos hasta un nivel considerado “aceptable”.
  
 
Fuentes consultadas:

El modelo de Negocio Long Tail o el triunfo de lo minoritario


De unos años a esta parte, se ha producido una transformación en el modelo de negocio clásico. Hemos pasado de una sociedad de la escasez (donde únicamente se ofrecía aquello que era económicamente viable) a una sociedad de la abundancia (donde gracias a un simple click puedes encontrar cualquier producto).
Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired, fue uno de los pioneros que avisó de este cambio en su libro La Economía Long Tail. En él, Anderson desgrana dicho cambio de modelo de negocio, basándose para ello en ejemplos fácilmente entendibles.
Antiguamente, el mercado se basaba en el equilibrio existente entre oferta y demanda. Una cantidad pequeña de oferentes era capaz de suministrar a una gran cantidad de consumidores los productos que ellos demandasen. Pero dicho sistema tenía un inconveniente: existían unos elevados costes (de almacenamiento, de promoción,...) que impedían una distribución de todos los productos disponibles. Por ello, se centraban en la distribución de los productos más populares, ya que sabían que de esa forma podrían compensar dichos costes de distribución y almacenamiento y, aun así, obtener beneficios. Ese es el motivo por el que en las estanterías de los centros comerciales encuentras los discos o películas más populares, o los alimentos más consumidos. Una empresa no se puede permitir malgastar espacio en su establecimiento con productos que sólo consumen un par de personas.
 Modelo Económico Clásico de Equilibrio de Oferta – Demanda
Sin embargo, la aparición de los sistemas de información e intercambio digital provocó un cambio en las reglas del juego. Gracias a Internet, en la actualidad los costes de almacenamiento se han reducido en gran medida hasta ser prácticamente inexistentes. Esto ha supuesto, en primer lugar, que los oferentes sean capaces de, en su catálogo online, ofrecer cualquier producto al que puedan tener acceso, puesto que ya no incurren en costes de espacio en el local de distribución.
En la otra cara de la moneda, observamos una completa diversificación de los gustos de los demandantes. Antes de esta libertad de consumo, un consumidor tenía que ajustarse a la escasa variedad de productos que se ofrecían en los estantes de cada establecimiento. En la actualidad, se ha producido una absoluta democratización de los gustos y preferencias de cada individuo.
Todo esto ha dado lugar a la aparición del modelo de negocio Long Tail.

Modelo Económico Long Tail
El gráfico anterior representa una curva de oferta clásica. Hace unos años, el punto de equilibrio se situaría aproximadamente en el cambio de colores, que delimita la cabeza (lo popular, lo que quiere la mayoría) de la long tail (lo minoritario). En la actualidad, la curva de demanda se ha aplanado de tal manera que, para cualquier empresa, le resultaría atractivo situarse en cualquier punto de dicha curva de oferta. Si tiene medios y recursos para llevarlo a cabo, claro está.
Por ejemplo, a grandes superficies cuyo negocio ha estado basado desde un primer momento en la distribución física (véase el ejemplo de El Corte Inglés) les resultaría muy complicado situarse en cualquier punto de la long tail, ya que sería algo inviable desde un punto de vista de la rentabilidad. Sin embargo, a lo largo de los últimos años han surgido empresas basadas en las tecnologías de la información, sin establecimientos físicos (lo que prácticamente elimina los costes de almacenamiento) que son capaces de ofrecer un abanico de productos inimaginable para las tiendas tradicionales. Estamos hablando, por ejemplo, de empresas como Amazon, Netflix, Rhapsody, Spotify... Todas ellas son capaces de suministrar a cada consumidor aquello que desee, moviéndose a lo largo de la curva de oferta sin incurrir en costes adicionales.
La aparición de Internet no ha supuesto una eliminación de los canales de distribución tradicionales. Ha abierto el mercado a todos aquellos nichos que no estaban cubiertos porque no eran rentables. Gracias al potente desarrollo de los sistemas de información en los últimos años, estamos cada vez más cerca de alcanzar la competencia perfecta.

Para más información, recomiendo leer La Economía Long Tail, de Chris Anderson, Ed. Empresa Activa.