Desde
que Google se ha convertido en
nuestra fuente de información favorita, las enciclopedias han quedado recluidas
en las estanterías acumulando polvo.
Se
trata de la denominada Era de la Información en la cual podemos
consultar cualquier dato o duda de forma sencilla y rápida a través de
internet: desde la previsión meteorológica de cualquier lugar del mundo, hasta guías
para desactivar explosivos.
Esta
cantidad de información puede llegar a facilitarnos la vida de maneras
inimaginables hace solo unos años.
Sin
embargo, esta sobreabundancia de información que nos bombardea cada día, puede
llegar a transformarse en excesiva para nuestra capacidad de procesamiento. Cada
vez que realizamos una consulta en Google,
la cascada de información que aparece en nuestras pantallas, muchas veces nos
impide profundizar en temas concretos y no en pocas ocasiones, acabamos
informándonos de cosas completamente distintas a las que en un principio
investigábamos. De este modo, corremos el riesgo de convertirnos en conocedores de mucho y expertos en nada,
arañando la superficie de multitud de conceptos sin profundizar en ninguno.
Por
otro lado, la sorprendente facilidad para encontrar cualquier información a
través de la red, puede convertir nuestro cerebro en un órgano vago incapaz de
sintetizar opiniones o criterios por sí mismo, al adquirir una dependencia
excesiva de las fuentes externas de conocimiento. En este aspecto también juega
un papel importante la cultura del “Copy&Paste” que reina en las
aulas, y que provoca una facilidad excesiva para elaborar un texto con trozos
de otros textos; convirtiendo a los estudiantes en individuos incapaces de elaborar
cualquier mensaje sin plagiarlo.
Es por
ello que, ante todas las facilidades informativas que nos brinda internet, es
necesario realizar un proceso de filtrado de la información que queremos
asimilar, y realizar un esfuerzo por concentrarnos en encontrar lo que buscamos
y así profundizar en ello.
1 comentario:
Estoy de acuerdo con la opinión que explicas en esta entrada, Isabel. Creo que actualmente disponemos de tanta información que es necesario aprender a filtrar bien la información para poder seleccionar sólo lo que necesitamos, y a ser posible de la mejor calidad.
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